Peter Griffin, el profesor de blackjack que no sabía jugar al blackjack

febrero 19th, 2009 por blackjackes

Hoy en día la mayoría de jugadores profesionales de blackjack, y demás aspirantes a forrarse usando el conteo de cartas, saben que un jugador que no aplica estrategias en el blackjack, le está dando a la banca una ventaja del 2%, eso significa que el casino va a ganarnos un 2% de veces más que nosotros al casino.  Todos pensaríamos que esa conclusión la sacó algún jugador famoso como Ken Uston o Stanford Wong, o quizá algún matemático reconvertido a jugador de blackjack, y aunque no andaríamos desencaminados con la sospecha de que el personaje es un matemático, la verdad es que como jugador de blackjack dejaba mucho que desear, daba auténtico asco, quizá hubiera conseguido mejorar si supiera que existe la posibilidad de jugar casino gratis.

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Peter Griffin puede ser hoy en día conocido como el cabeza de familia de la serie «Family Guy«, pero antes de la serie se hizo famoso por escribir uno de los libros clave del blackjack sin ser siquiera jugador de blackjack. Peter Griffin fue un matemático norteamericano que despertó su interés por el blackjack cuando desarrolló un curso sobre las matemáticas en los juegos de apuestas. Peter probó a jugar al blackjack pero se le daba mal así que decidió echar mano de estadística de jugadores en los casinos de Las Vegas, Reno y Atlantic City, comprobando que la ventaja del casino sobre el jugador que no aplica estrategias es del 2%, a diferencia de lo que pasa en el poker donde competimos con otros jugadores en vez de contra el casino o en la batalla de cartas.

Peter Griffin fue el autor de uno de los libros clave del blackjack titulado «The Theory of Blackjack«, y que el mismísimo Edward O Thorp elogió en más de una ocasión por su acertada destreza a la hora de analizar las estrategias de conteo en el blackjack desde un punto de vista matemático y por el fabuloso y ligero estilo en que fue escrito por Griffin que lo convertían en una sencilla y amena lectura  tanto para aficcionados y como para desconocedores del blackjack, al estar impregnado página tras página del buen sentido del humor del profesor Griffin.

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